La semilla de chía por su contenido de aceite se considera como un “alimento funcional” porque además de contribuir a la nutrición humana, aumenta el índice de saciedad, previene enfermedades cardiovasculares, trastornos inflamatorios y nerviosos, así mismo como la diabetes, mejora el tracto digestivo, por lo que estimula la tasa metabólica a lo largo del día.